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domingo, 22 de abril de 2012

Corro, corremos, corramos

Siempre pensé que la solución era correr. 
Correr rápido o correr lento. Correr en la mañana o correr en la noche. Correr despierta o correr dormida. Siempre correr, a dónde sea… Correr. 
Siempre creí que se podía correr de todo. 
Correr de mis miedos y mis angustias. Correr de mis padres y mis obligaciones. Correr de mis penas y mi oscuridad. Correr de cualquier cosa… Correr.
Y hoy entiendo que hay algo de lo que no puedo correr, ni a lo que puedo correr. ¿Cómo corro de mi misma? ¿Cómo corro hacia mí? Siempre estoy aquí aún sin querer estarlo, y siempre estoy allá sin siquiera desearlo. Quiero correr, correr, correr. No puedo correr. No puedo correr.
Pensamientos vienen y van, recuerdos, la imagen del espejo me persigue. ¿Por qué no puedo correr, por qué? La decisión divaga por mi mente y poco a poco se hace sólida: Quiero correr. Nadie responde, nadie escucha. ¿Quién recibe las decisiones? Al parecer no soy yo. Qué lógica tiene señores y señoras, qué lógica tiene. Y es que al estar corriendo no hago más que correr en círculos, por qué de lo que corro es a la vez la meta y la meta es a la vez de lo que escapo. Y ¿Cuál es el sentido de correr entonces, si no avanzar? Pues yo no avanzo ni retrocedo, sólo giro y giro. Corro y corro. 
Es confuso y a la vez claro, es reconfortante y a la vez aterrador. No quiero verme no quiero oírme. No quiero conocer, no quiero sentir. Corre, por favor, corre. Corre por favor, corre. Lo escucho y no lo entiendo. Lo veo, pero no lo miro. 
Me detengo, ¿O es que el mundo ha parado de dar vueltas? y observo. Caigo en la cuenta de que la pista es redonda. De que no estoy avanzando. Frustración, rabia, desconsuelo. Mi instinto es correr, pero no puedo, la pista va en círculos. ¡No se qué hacer con el dolor! Siempre he corrido de él. He corrido pero sin escapar, he corrido pero sin avanzar. No he corrido. Nunca he corrido. ¿Y qué he hecho sino? 
Y quién diría que al estar corriendo no corro y que al detenerme si lo hago, porque avanzo al sufrir, y al sufrir yo avanzo. Es el dolor el que corre y yo soy el que espera. Pasa, pasa, pasa, y ha pasado. Ha pasado y ha corrido. He avanzado sin correr. Y corrido sin avanzar. 
Por que correr es la solución. Hay que saber cómo correr.